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La Agricultura - Las Sabanas Las otras personas que lograron conseguir parte de las llamadas sabanas -terrenos no fértiles-, eran sometidas a muchas dificultades por parte de los dueños de las plantaciones, que querían seguir haciendo uso del derecho de pastizaje, aun cuando las sabanas estuvieran habitadas. También sus animales pastaban en los kunukus cultivados y en uso por los libertos de las cercanías -lo hacían después que los hombres habían cosechado las mazorcas de maíz-. Los habitantes de esas sabanas, por lo general, no podían defender sus derechos, ya que habían obtenido la tierra sin ningún documento o directamente de los dueños de las plantaciones, lo cual tampoco tenía validez pues estos últimos no eran los propietarios de las sabanas (Renkema, 1981a, 146-149). Estas molestias de parte de los dueños de las plantaciones iban también acompañadas por leyes discriminatorias emitidas por el gobierno colonial y que, como ya hemos visto, se basaban en el prejuicio de que el negro era ladrón. De este modo, después de la emancipación, se entronizaron muchas exigencias con el objetivo de prever la práctica del hurto por parte de los negros. Una de estas leyes decretó, por ejemplo, que para el transporte de productos agrarios en la vía pública se necesitaba un papel firmado por los dueños de la plantación. Había que mostrar este documento en los puestos de control cuando se iba a la ciudad a vender mercancías. Además, había que presentarse ante el comisario del distrito encargado de vigilar las actividades de la clase popular en el campo para buscar una planilla y poder vender las mercancías cada vez que se iba a la ciudad. Asimismo, se medía y registraba la capacidad productiva de los kunukus, por lo que sus dueños no podían recibir más papeles de transportación de los que habían sido previamente valorados (Renkema, 1981a, 156-157). Esta exigencia constituía, sin duda, una limitación para el progreso económico de la clase popular, porque al vender el exceso de su maní, frijoles, maíz, etcétera, las familias recibían una suma adicional usada para adquirir, entre otros, productos como aceite, harina, azúcar, tabaco o ron, o bien se producía un intercambio de productos o de productos por servicios. Algunos de los habitantes de las sabanas practicaron el sistema de paga-tera para tener un terreno que cultivar. Entonces, construían sus casas en las sabanas y conseguían la parcela de la plantación para obtener sus cultivos. Esa gente también lo hizo dentro del sistema de paga-tera, pero fueron menos vulnerables en comparación con los demás que sí vivieron en este sistema en las plantaciones. A veces tenían otra fuente de entrada como la pesca. Tokaay describió cómo vivió en este sistema antes de ir a Cuba en 1919: Trabajaba pagando la tierra. El paga-tera en el lugar de Sabaneta; debía |
• Fuentes Consultadas • Notas • Resumen
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trabajar
dos días: miércoles y jueves. La gente de nosotros, aquí en Wespen, que
tenía
un kunuku trabajaba para el shon durante un día y lo hacía cada ocho días.
Así pagabas el derecho a la tierra. Mi papá también trabajaba en una
plantación.
Trabajaba desde las seis de la mañana hasta las seis de la tarde por 30
centavos. Desde las seis hasta las seis. Recibía 30 centavos y un kilo de
harina
de sorgo.(23)
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Content © Rose Mary Allen, 2002 - Copyright © CaribSeek 2002, All Rights Reserved. Web Published: May 2, 2002