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Emigración Laboral de Curazao a Cuba a Principios del Siglo XX: Una Experencia Por Rose Mary Allen 1 Curazao pertenece a las Antillas Holandesas que, en este momento, se encuentran formadas también por las islas de Bonaire, San Eustaquio, San Martín y Saba. La isla de San Martín está dividida en una parte holandesa y otra francesa. Cuando la emigración, a principios del siglo XX, la isla de Aruba también pertenecía, junto con las demás islas mencionadas, a la misma constelación política, que en aquel entonces se llamaba "Curaçao en onderhorigheden" (Curazao y subordinadas), lo que subraya la importancia que la isla de Curazao tenía en el mapa político colonial. Después de enero de 1986, la isla de Aruba pasó a ser autónoma y se mantuvo dentro del Reino de Holanda, junto con las demás islas de las Antillas Holandesas. Desde 1954, estas islas tienen un status autónomo dentro del Reino, lo que significa que son las islas las que conducen sus asuntos domésticos, mientras que el Reino de Holanda es responsable de los asuntos exteriores y de la defensa de las islas. 2 Römer (1977, 16-17). En Curazao muchos blancos poseían esclavos y, con ellos, pretendían reproducir los estilos sociales de sectores económicamente pudientes. Este hecho determinaba la proporción esclavo-dueño; misma que en Curazao no era muy grande, si se le compara con las islas del Caribe. Las pocas cifras que tenemos de esta relación esclavodueño ofrecen el siguiente resumen: en 1735, de los 376 dueños de esclavos, únicamente 11 por ciento tenía más de diez esclavos mientras que el 73 por ciento poseía menos de cinco. Sólo un dueño tenía más de 100 esclavos por lo que podía compararse con las demás sociedades en el Caribe. En 1764, los 534 dueños tenían en total 5 534 esclavos, de los cuales 10 por ciento poseía más de cinco y 66 por ciento menos de cinco; solamente cinco tenían más de 100. En el año de la emancipación, 1863, de los 680 dueños de esclavos, 62 por ciento tenía menos de cinco, 17.5 por ciento más de diez esclavos y únicamente ocho dueños tenían más de 100. 3 La huida de esclavos a otros lugares puede considerarse también como una forma de emigración. En Coro existía una colonia de esclavos curazoleños fugitivos que se llamaron en Venezuela loangos, minas o curazaos. Es |
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| importante decir aquí que los
descendientes de esclavos fugitivos han conservado muchos elementos culturales parecidos
a elementos culturales curazoleños. Un ejemplo de ello es el loango tambor que se
baila al final y al comienzo del año y que se llama también tambor coriano, tambor veleño y tambor
marinero o Cumarebense. 4 Por ejemplo, Proudfoot (1950), Newton (1984), Parry (1971), Pastor (1985), Richardson (1985). 5 En aquel periodo, la posición de clase en la sociedad curazoleña dependía de la raza y de la religión. La clase alta era blanca y algunos eran judíos o protestantes, mientras que la clase trabajadora era negra y en su mayoría había adoptado la religión católica. 6 Los blancos protestantes fueron denominados así por profesar la religión protestante. 7 Véase Allen (1992). 8 Si bo no biba den malu, bo no sa ki malu ta. 9 Van Kol (1904). Ya en 1901, en su libro Eene noodlijdende kolonie, van Kol llamó la atención del parlamento holandés sobre la deplorable situación socioeconómica de las islas. 10 Proyecto historia oral: una serie de entrevistas con los emigrantes curazoleños a Cuba (en adelante Proj. Cubag. AAINA) 5/1984. 11 Proj. Cubag. AAINA 44/1986. 12 Idem. 13 Conzoc, otro de los emigrantes entrevistados, hace la misma crítica. Él trabajaba con un carpintero en 1912 cuando tenía 17 años. Recibía solamente un florín a la semana, mientras que el carpintero ganaba mucho más. 14 Proj. Cubag. AAINA 54/1986. 15 Renkema (1981a, 112-115). Usaban las mazorcas de maíz como medio de cambio por servicios recibidos como los de una partera. Los dueños de las plantaciones pagaban a sus obreros con maíz o harina de maíz. En ese momento, en el ámbito religioso -en ritos afrocurazoleños- el maíz simbolizaba la abundancia. 16 Esta temporada de agricultura duraba seis meses, de octubre a marzo. 17 Proj. Cubag. AAINA 6/1984. 18 Proj. Cubag. AAINA 52/1986. 19 Doctor Moisés da Costa Gómez. Luchador por la autonomía, nacido el 27 de octubre de 1907 y fallecido el 22 de noviembre de 1966. 20 Proj. Cubag. AAINA 52/1986. 21 Proj. Cubag. AAINA 8/1984. 22 Proj. Cubag. AAINA 28/1984. 23 Proj. Cubag. AAINA 28/1984. 24 Van Soest (1977, 34). Se cosechaba dos veces al año. Después del periodo de cosecha no se tenía más trabajo (Schrils, 1990, 75). 25 Proj. Ars. AAINA 8/1989. 26 Proj. Cubag. AAINA 44/1986. 27 Proj. Cubag. AAINA 44/1986. 28 Proj. Cubag. AAINA 45/1986. 29 Proj. Cubag. AAINA 5/1984. 30 Proj. Cubag. AAINA 38/1986. 31 Proj. Cubag. AAINA 40/1986. 32 Proj. Ars. AAINA 13/1989. 33 Centraal Historisch Archief (en adelante CHA). Carta del director de la Compañía de Fosfato dirigida al gobernador, 11 de diciembre de 1920. 34 La Cruz, 9 de abril de 1919. 35 Idem. 36 Proj. Cubag. AAINA 40/1986. 37 La Cruz, 14 de febrero de 1917. 38 Idem. 39 Proj. Cubag. AAINA 44/1986. 40 Idem. 41 La Unión, 11 de marzo de 1926, p. 2. 42 Proj. Cubag. AAINA 28/1984.43 Proj. Cubag. AAINA 45/1986. 44 Ora yunan di Kòrsou a bai Cuba, nan no tabata sa den ki kandela nan a bai. 45 Scott (1985, 3). Aquellos países ya habían comenzado a producir azúcar en el siglo XVII. 46 Moreno Fraginals (1983, 88-89), Scott (1985, 24). La caña debe cortarse cuando la concentración de azúcar es muy alta. El jugo tiene que sacarse entre las veinticuatro y cuarenta y ocho horas después de haber cortado la caña, porque de lo contrario la caña se daña. Por ello, durante la zafra es necesario contar con suficientes trabajadores y coordinar correctamente los tiempos de corte y procesamiento de la caña. 47 CHA. Curazao desempeñaba su papel en esto. Véase la carta de noviembre 1850, 144 del procurador del Rey al presidente del tribunal, que menciona el caso del barco español Deseada, que entró en 1850 en la puerta de San Michel con esclavos procedentes de África, destinados a una colonia española en el Caribe. Véase, además, ARA (Algemeen Rijksarchief), El Hague, Inv. 6739, 23 de marzo 1864 número 198, relativa a una petición del capitán del barco holandés Jane, confiscado por su participación en el comercio ilegal de esclavos. 48 Cross y Heuman (1988, 243). Véase también Zanetti y García (1976, 212). Mediante el Decreto núm. 23, la subsidiaria Nipe Bay Company, operadora de la central Preston obtuvo el primer permiso del gobierno cubano para traer 1 000 obreros antillanos. 49 Damoulin (1980, 138). Falla, un miembro de la Asociación para el Fomento de la Inmigración decía en una entrevista para el periódico El Día que el poder relativo de los trabajadores cubanos se debía a la falta de trabajadores manuales. 50 International Migration Review, vol. XVIII, no. 1, Spring 1984. 51 Proj. Cubag. AAINA 39/1986. 52 Na Cuba tin riu di oro!!! 53 Esta carta está fechada el 17 de diciembre de 1917 y aparece publicada el 23 de enero de 1918. Los firmantes de la carta son los mismos que firmaron el primer contrato núm. 490, del 28 de noviembre de 1917 en Curazao en presencia de Cornelis Gorsira, notario público y de Charles Jan Debrot, empleado público de la oficina del procurador general. Los trabajadores que firmaron la carta eran James de la Court, Reinir Candor, Pablo Casimiri, Teodor Casilio, Ficor Tou, Thomas Miguel, Satronillo Daal, Isidor Krib, Johan Miguel, Martín Sillie, Pedro Casimir, Wancito Leito, Gaspara Pinedo, Wellem Riderplat, Johan Martina, Pablo Pinedo. 54 Carta anónima fechada el 14 de marzo de 1918 y dirigida al procurador general J.B. Gorsira. 55 CHA. Carta del 20 de abril de 1918, núm. 323. 56 CHA. Cartas de 4 de junio de 1918 y de 27 de julio de 1918 del cónsul al Ministerio del Exterior. 57 La Cruz, 24 de abril de 1918. "Noticias de Cuba". Este año es la primera vez en que nuestros jóvenes han ido a trabajar a Cuba. Anteriormente han ido a Venezuela, ya sea a Valencia a las haciendas de café, o al interior de Maracaibo a las fábricas de caña. Fueron a Cuba 450 trabajadores de Curazao y 525 de Aruba. Han ido en un número tan grande por las ganancias que les prometieron que tendrían. Un sueldo de 3 y 4 dólares por día les había hecho perder la cabeza. ¿Cuál es la verdadera ganancia que tendrán? Prometer y cumplir son dos cosas diferentes. Por una parte, parece verdad que la ganancia en Cuba debe ser grande, porque desde Aruba vino la noticia que han llegado ya alrededor de 6 000 o 7 000 florines para las familias de los trabajadores que fueron a Cuba. Es extraño que solamente desde Aruba escuchemos una noticia así de bonita. De los jóvenes que salieron de Curazao no hemos escuchado absolutamente nada sobre el envío de plata para sus familias. Puede ser que la hayan enviado, pero nosotros no hemos escuchado nada sobre eso. De un joven que fue a Cuba leímos una carta y escribe que gana no más de un dólar y medio como remador. Y no necesita sino medio fuerte para su comida diaria. A pesar de estas bonitas noticias nos queda la duda. No sabemos todavía qué debemos creer. En el último envío de cartas vino una desde Cuba escrita por un joven de Curazao (no firma con su nombre), que trabaja en la fábrica de caña en Chaparra. Escribe en nombre de los curazoleños que están con él. La carta es muy alarmante. La carta dice que con lo que ganan no alcanza para que puedan vivir. La casa donde deben dormir por las noches no es el lugar ni para que los animales puedan estar. La cosa es tan mala que no se encuentran ni médicos ni remedios. El autor de la carta acusa a los contratistas de embaucadores, etc. Pero la carta también nos hace dudar porque no tiene firma. Puede que la carta sea una calumnia y una acusación falsa. Nos parece muy exagerado que lo que se gane no alcance ni para vivir y cómo los americanos pueden dejar morir a sus trabajadores sin doctor y sin remedios. En todo caso, hay bastantes motivos para dudar y debemos tratar estos asuntos con mucho cuidado. Si vienen a buscar más trabajadores, nuestro consejo sano es que no vayan sino después de firmar un contrato serio ante un notario y con la garantía del cónsul americano, donde se diga lo que se va a ganar por día, el trabajo que se va a hacer, por cuánto tiempo se va a hacer; se incluya la libertad de tomar un pasaje para ir y volver, el auxilio médico y se cuente con remedios en caso de enfermedad, etc. Mientras tanto, pedimos a las personas que tengan un hijo, un esposo o un hermano o cualquier otro pariente o conocido que haya ido a Cuba, que cuando les llegue una carta de allá nos la lleven a nuestra redacción o nos hagan saber detalles de lo que escriben, el lugar de Cuba donde trabajan, de lo que ganan por día; si tienen quejas o si están contentos con su trabajo y trato, o cualquier otra particularidad que haga que salgamos de dudas. Si hay más cartas con más acusaciones, háganlo saber al Procurador para que haga lo que considere más prudente y necesario en un asunto tan delicado. También pedimos muy cortésmente a nuestro corresponsal en Aruba que nos informe si algún trabajador arubano envía alguna novedad sobre este asunto. 58 "Otra vez: Noticias de Cuba", La Cruz, 1 de mayo de 1918. 59 Idem. 60 Paula (1973, 37) ha mencionado que, por su color, en Cuba los curazoleños fueron aceptados de manera diferente que los arubanos. Según los hombres, en Cuba llamaron a los curazoleños holandeses negros, a los arubanos, holandeses blancos, y a los bonerenses, holandeses indios. 61 "Otra vez: Noticias de Cuba", La Cruz, 1 de mayo de 1918. 62 La Cruz, 22 de mayo de 1918. 63 Archivo Nacional de las Antillas Holandesas. Relato colonial 1919, relatos mensuales del Cuarto y Quinto Distritos 1918-1922. 64 La Cruz, 21 de mayo de 1919. 65 Idem. 66 La Cruz, 9 de julio de 1919 67 Idem. 68 Di unda boso a bini? Di Cuuubaaa. 69 CHA. Véase carta del 5 de abril 1919, núm. 314; 4 de abril 1919, 9; 4 de abril 1919, núm. 324; 8 de abril 1919 núm. 101; 3 de abril 1919, 96. 70 CHA. Véase la petición del gobernador, 18 de septiembre 1919, 4392 y también la respuesta del maestro de distrito del 22 de septiembre de 1919 y del 2 de octubre de 1919. 71 CHA. Objectdossier 6-14. 72 Amigoe di Curaçao, de 8 de octubre de 1921; carta al gobernador. 73 Zanetti y García, 1976, 216; véase también "Los horrores de los feudos azucareros" por Levi Marrero en la revista Bohemia. 74 La Unión, 20 de mayo de 1925. El gobierno está tratando con las autoridades de Cuba para preparar el regreso de los trabajadores. 75 Paula (1973, 47). Lo siguiente es una vista de los intentos de gobiernos para la repatriación de los holandeses: 1921 Repatriación pagada por el gobierno en casos incidentales 1922-1924 No hay repatriación pagada por el gobierno 1925-1932 180 repatriados por gastos de gobierno 1933-1936 Ninguna repatriación pagada por el gobierno 1937 Meersma viajó a Cuba para preparar el regreso de los emigrantes. 76 La Unión, 10 de septiembre de 1925. Véase también Paula (1973, 59). 77 Proj. Cubag. AAINA 38/1986. 78 Proj. Cubag. AAINA 28/1984.
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