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No mester lubidá bo prinsipio. Bo mester korda bo prinsipio, paso si bo kòrda bo prinsipio, anto bo tin bo konsenshi wardá. Carlos Koeiman [No debes olvidar tu principio. Tienes que acordarte de tu principio, porque cuando te acuerdas de tu principio, conservas tu conciencia] Introducción Curazao posee una superficie de 440 kilómetros cuadrados y se encuentra situada cerca de las costas de Venezuela. Es una isla de poca altitud, su punto más alto alcanza los 374.4 metros. En 1634 fue colonizada por Holanda y en 1954 obtuvo su autonomía, por lo que pudo así encargarse de sus asuntos internos.(1) La economía de Curazao se ha basado tradicionalmente en el comercio; ya en los siglos XVII y XVIII se había constituido en centro de comercio de esclavos, cuando éstos eran vendidos en las colonias españolas del área. El suelo de Curazao es árido por la falta de lluvias, por lo que no ha podido desarrollar una economía agraria como otras islas del Caribe. Durante la época de la esclavitud, los escasos cultivos en Curazao no alcanzaron los niveles de otras islas caribeñas que, al poseer un excedente de producción en uno o varios productos, podían destinar dicho excedente a la exportación. Curazao poseía más bien huertos grandes donde se plantaban uno o más productos para el abastecimiento del consumo interno.(2)
La agricultura, pobre por la sequía constante, se limitaba a atender las necesidades internas. Históricamente Curazao fue un puerto libre, a donde podían llegar embarcaciones y comerciantes de cualquier nacionalidad. Por su adecuada posición geográfica la isla funcionó como un centro comercial de donde se exportaban víveres, armas, textiles y herramientas, destinados tanto a las islas y territorios cercanos como al mercado europeo y de los Estados Unidos.
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• Resumen • Notas • Fuentes Consultadas
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La isla comparte elementos significativos con las demás sociedades caribeñas. Ha conocido muchas migraciones de diferente tipo y envergadura: la colonización proveniente de un poder europeo, traslados represivos de seres humanos de África, movimientos de personas por persecuciones religiosas, migraciones de trabajo, movimientos voluntarios de personas de un lugar a otro (3) y, en la segunda mitad del siglo XX, migraciones a la madre patria en Europa. Cada una de estas migraciones ha producido un determinado efecto y ha influido en el desarrollo de la cultura curazoleña. Por la influencia que tiene una migración en la sociedad como fuerza innovadora de cultura, muchos han estudiado este tema en el Caribe.(4) En Curazao se han realizado algunos trabajos acerca de las emigraciones ocurridas a lo largo de su historia (Koot, 1979; Paula, 1973). El antropólogo Koot, en su estudio de la migración en el siglo XX a la madre patria, Holanda, realiza también un recorrido histórico por la migración en general (Koot, 1979). Para nuestro estudio es de gran valor la investigación de A. Paula sobre la emigración a Cuba, que se sustenta en la revisión de los documentos oficiales existentes. Paula describe con esta base los obstáculos institucionales de la emigración, así como la reacción del gobierno colonial holandés. El presente trabajo procura sobre todo el testimonio de las personas que sufrieron dicha migración y constituye, por tanto, una ampliación importante de la mencionada obra de A. Paula. Nuestra intención es establecer más directamente el impacto de esta emigración en la vida diaria de los emigrantes, así como también las relaciones y los conceptos que generó. El método aplicado se denomina historia oral. Muchas veces en la Historia no se escucha la propia voz de las personas y se dedica muy poca atención a la forma en que distintas categorías sociales como obreros y mujeres han vivido su historia. De este mismo modo, a pesar de que la emigración fue un fenómeno común y corriente en la sociedad curazoleña, existen pocos trabajos que nos acerquen a la manera en que los seres humanos sufrieron estas emigraciones. Para el estudio que realizamos tuvimos la suerte de que en el momento de la investigación pudimos entrevistar a sobrevivientes de la emigración. Sus historias fueron analizadas en el contexto socioeconómico de la época en estudio. Para este artículo usamos las historias que mejor reflejan el efecto de la emigración, tal y como nosotros hemos podido establecer a partir de los documentos de archivos. En este sentido reevaluamos y democratizamos la Historia, al dar la palabra a los individuos que con el pasar de los años ésta silenció. El factor que hace interesante la emigración de Curazao a Cuba es que fue muy variada en cuanto a las diferencias de clase entre los propios emigrantes: fue una emigración de la clase pudiente y de la clase trabajadora. (5) Algunos miembros de la clase alta de Curazao como los judíos y los blancos protestantes (6) ya habían emigrado a Cuba a finales del siglo XIX y principios del XX y, en ocasiones, habían comprado fincas en Cuba (Paula, 1973, 41). Muchas veces emigraron padre, madre e hijos; incluso, se llevaban a sus criadas, nodrizas y cocineras. Podemos decir, entonces, que algunas mujeres de la clase trabajadora de Curazao también participaron. La emigración de la clase trabajadora se caracteriza por ser individual con hincapié en el sexo masculino. En esencia, muy pocas veces los hombres emigraron con sus compañeras, esposas e hijos y en cambio se dio el caso de que partieran el padre con sus hijos varones, hermanos, tíos y sobrinos, todos juntos. En gran medida, esta fue una emigración de trabajo de hombres que esperaban ganar mucho dinero por cortar caña en Cuba y así mejorar su vida en el lugar de origen. Lamentablemente, fueron numerosas las veces que no alcanzaron sus metas y anhelos; asimismo, hubo otros que confiaron en salir a trabajar por un tiempo limitado y regresar, sin poderlo hacer. Si comparamos en términos totales, la emigración de curazoleños, bonerenses (procedentes de Bonaire), arubanos (procedentes de Aruba) y de San Martín - o, como decían en Cuba, sencillamente los holandeses - con el número de haitianos y jamaicanos que emigraron a Cuba, el número de curazoleños no fue tan grande. Cuando los libros hablan de la emigración a Cuba, apenas mencionan a los emigrantes holandeses (Benítez, 1976; Damoulin, 1980; Guerra, 1976; Jenks, 1970; Tabares del Real, 1975; Álvarez Estévez, 1988). En Curazao, sin embargo, este fue un acontecimiento que causó mucha inquietud y sigue preocupando a muchos entendidos en la materia. Los periódicos locales de aquel tiempo publicaron con regularidad noticias y avisos sobre la emigración, como cartas enviadas por los hombres de Curazao a su país o relatos sobre los problemas encontrados en Cuba, etcétera. Durante los periodos culminantes, los hombres que regresaron con plaka di kuba (plata de Cuba) dieron mucha importancia a este hecho por considerarlo un gran logro. Hasta muchos años después esta emigración continuó siendo muy comentada y no sólo en las familias con emigrantes de los cuales no se sabía nada. La atención actual hacia Cuba demuestra claramente cómo dicha emigración se encuentra viva y presente en la vida de una gran cantidad de personas. El éxodo a Cuba tuvo un impacto directo en la sociedad curazoleña, en primer lugar, por el gran número de hombres que salieron. Algunos de ellos fueron después a los Estados Unidos en calidad de trabajadores de los barcos y a veces permanecieron allá. Las pocas industrias que por aquel entonces había en Curazao sintieron muy pronto la escasez de trabajadores y sus dirigentes protestaron ante la partida tan numerosa de hombres de Curazao. Las estadísticas muestran que, desde la primera salida, en 1917 y hasta 1920, salieron de Curazao para trabajar en Cuba un total de 2 300 hombres. En 1919 la emigración estaba en su apogeo y, en ese año, de un total de población masculina de 14 136 personas, 1 405 hombres se marcharon a Cuba; esto indica un número representativo de la población laboral masculina curazoleña en aquellos años. La partida de tantos hombres trajo como consecuencia un doble trabajo para las mujeres que quedaron atrás. Muchas fueron a buscar ayuda del gobierno para averiguar el paradero de sus esposos; también se dio el caso de mujeres que fueron a Cuba, pero el número no lo conocemos con exactitud (Renkema, 1981a, 158; Van Soest, 1977, 20). Algunas de ellas dejaron a sus hijos al cuidado de las abuelas y nunca más regresaron a su isla natal.(7) En cuanto a la cultura, la emigración significó cambios en algunos terrenos como la música y la medicina popular, principalmente; también, en menor grado, influyó en la conciencia de clase. Cabe recalcar la manera en que la música cubana se conoció en todo Curazao después del éxodo a Cuba. El desplazamiento a Cuba desde Curazao a principios del siglo XX se explica por causas económicas; fue impulsado por la penetración y expansión industrial, política y económica de los Estados Unidos en el Caribe. Cuba constituía la capital monopolista norteamericana de aquella época como resultado del auge de la industria azucarera. El efecto en el sector económico se extendió también sobre una gran parte de las islas del Caribe y como consecuencia del traslado a Cuba de personas de otras islas, que vivían en condiciones socioeconómicas desfavorables como la pobreza, el hambre, la inseguridad, el desempleo y el subempleo y, lógicamente, eran atraídos por la perspectiva de un mejor empleo y salario. Cuando los hombres salieron por primera vez de Curazao hacia Cuba, en 1917, gran parte de la población local vivía en una extrema pobreza. Habían pasado apenas 54 años desde que alrededor de 5 498 personas, antes esclavas, recibieran por fin su libertad jurídica. Gran parte de los emigrantes a Cuba eran descendientes de este grupo o de quienes ya eran libres antes de 1863, sin embargo, seguían viviendo en situaciones económicas deplorables. Todavía a principios del siglo XX en Curazao, la pertenencia a una raza y a una cultura determinaba la posición social en la escala jerárquica de un grupo. Las ideologías racistas y colonialistas de entonces continuaban marcando a las personas, que habían sentido en carne propia las consecuencias de condiciones geográficas tan adversas como el clima árido y la ausencia de lluvia. Atrevernos a decir por qué tanta gente emigró a Cuba para trabajar es también atrevernos a descifrar el significado que tuvo para una masa determinada de personas un medio siglo de libertad luego de haber sobrevivido inmersos en una gran pobreza. También habría que investigar las consecuencias de la situación descrita. Esta segunda cuestión es, justamente, la que nos lleva a reevaluar las teorías macroeconómicas. Estos acercamientos explican que la emigración es causada solamente por factores externos, abstractos e impersonales y descuidan las motivaciones del emigrante (la percepción propia sobre la emigración y el valor que se le da a este fenómeno). En su estudio referente a la migración en el Caribe, Elizabeth Thomas-Hope dice que hay otros motivos como la percepción y la noción de que por medio de la migración puede solucionarse la falta de trabajo y huir de la pobreza. Las ideas que un pueblo tiene acerca de la emigración están influidas también por el hecho de estar acostumbrado a semejante fenómeno como estrategia de supervivencia (Thomas-Hope, 1992). Curazao conoció, antes del éxodo a Cuba, salidas a diferentes lugares de Suramérica y el Caribe. Muchas tuvieron lugar durante periodos de pobreza, en los que la gente se vio obligada a abandonar nuestra isla en busca de un mejor futuro. En ocasiones no tuvieron éxito: las personas que emigraron encontraron muchos problemas durante su permanencia en el sitio escogido. Consecuentemente, a pesar de haber salido con una meta económica y social muy racional de buscar una mejor oportunidad de vida, el resultado no siempre fue el esperado, y estas personas se vieron defraudadas. El gobierno, por su parte, no hizo nada para impedir la emigración, pues consideraba los beneficios que se podían obtener, como la oportunidad de trabajo, que no existía en Curazao y, por otra parte, podía ser una fuente de entradas económicas para los que quedaban atrás. Este estudio se ha realizado desde una perspectiva microeconómica y dentro de un contexto macroeconómico, para así investigar las condiciones históricas y económicas en que tuvo lugar la emigración. El trabajo enfoca, sobre todo, a la clase trabajadora, personas que se vieron obligadas a partir por fuerzas internas y externas y que, dentro de las pocas posibilidades con que contaban para desarrollarse, lucharon con ardor por su supervivencia y salieron a Cuba. La serie de dificultades y obstáculos y las soluciones que los emigrantes encontraron a sus propios problemas muestran cómo estas personas no fueron víctimas de su historia sino que, más bien, actuaron como agentes del proceso histórico.
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